Por
su contenido y por el aspecto de nuestra publicacion, nos vemos casi
en la obligacion, pero mas que obligacion, HONOR, de poner este texto
en "La Isla", en el cual su creador, explica porque creo el
PGP y da claves de como usarlo correctamente sobre la Red...
Por qué
escribí PGP
Por Phil Zimmermann
Es personal. Es privado. Y no es de interés para nadie más
que no sea usted.
Puede estar planificando una campaña política, discutiendo
sobre sus
impuestos o teniendo un romance secreto. O es posible que esté
comunicándose con un disidente político en un país
con represión. De
cualquier manera, usted no desea que nadie más lea su correo
electrónico
privado (correo electrónico) o documentos confidenciales. No
hay nada de
malo con reclamar su privacidad. La privacidad es tan natural como la
Constitución.
El derecho a la privacidad se establece de manera implícita a
través de la
Declaración de derechos. Pero cuando se estableció la
Constitución de los
Estados Unidos, los Padres fundadores no vieron la necesidad de establecer
el derecho a la conversación privada. Eso hubiera sido ilógico.
Hace
doscientos años, todas las conversaciones eran privadas. Si alguien
más
estaba dentro del perímetro de su conversación, sencillamente
podía irse
atrás del granero y mantener su conversación allí.
Nadie podía escuchar sin
su consentimiento. El derecho a una conversación privada era
un derecho
natural, no solamente en un sentido filosófico, sino también
en un sentido
de legalidad física, dada la tecnología del momento.
Pero con la llegada de la era de la información, empezando con
la invención
del teléfono, todo eso ha cambiado. Hoy la mayoría de
nuestras
conversaciones están conducidas de manera electrónica.
Esto permite que
nuestras conversaciones más íntimas sean expuestas sin
nuestro
consentimiento. Cualquiera puede intervenir con un radio las llamadas
de
teléfonos celulares. El correo electrónico, que se envía
a través de
Internet, no es más seguro que las llamadas de teléfonos
celulares. El
correo electrónico está reemplazando rápidamente
al correo postal,
convirtiéndose en la norma para todos, no en la novedad que era
en el
pasado. Y el correo electrónico se puede digitalizar de manera
rutinaria y
automática para palabras claves interesantes, en una gran escala,
sin que
se detecte. Esto es como una red rastrera para pescar.
Talvez piensa que su correo electrónico es lo suficientemente
lícito, por
lo que no se justifica la codificación. Si realmente es un ciudadano
cuidadoso de la ley que no tiene nada que ocultar, entonces ¿por
qué no
envía siempre su correo en postales? ¿Por qué no
se somete a una prueba de
drogas a solicitud? ¿Por qué requiere una garantía
para que la policía
busque en su casa? ¿Trata de esconder algo? Si oculta su correo
dentro de
sobres, ¿significa eso que debe ser un subversivo o un traficante
de drogas
o quizá un paranoico? ¿Necesitan los ciudadanos cuidadosos
de la ley tener
que codificar su correo electrónico? ¿Qué sucedería
si todos creyeran que
los ciudadanos cuidadosos de la ley deberían utilizar postales
para su
correo? Si una persona disidente intentó confirmar su privacidad
al
utilizar un sobre para su correo, esto provocaría sospechas.
Quizá las
autoridades podrían abrir su correo para ver qué es lo
que está escondiendo.
Afortunadamente, no vivimos en ese tipo de mundo, ya que todos protegemos
la mayor parte de nuestro correo con sobres. Así que nadie provocaría
sospechas al confirmar su privacidad con un sobre. Existe seguridad
en
números. Similarmente, sería muy interesante si todos
utilizáramos de
manera rutinaria la codificación para todos los mensajes por
correo
electrónico, inocentes o no, para que no provocara sospechas
al confirmar
la privacidad de los mensajes por correo elec- trónico con la
codificación.
Piense en ello como una forma de solidaridad. Hasta ahora, si el gobierno
deseara violar la privacidad de los ciudadanos ordinarios, tendrían
que
gastar una cantidad determinada de fondos para interceptar, abrir por
medio
de vapor y leer el correo en papel. O tendrían que escuchar y
transcribir,
si es posible, la conversación telefónica que se llevó
a cabo, por lo menos
antes que estuviera en disponibilidad la tecnología de reconocimiento
automático de voz. Este tipo de supervisión intensiva
de mano de obra no
era práctico a gran escala. Únicamente se hacía
en casos importantes cuando
parecía que valía la pena.
El proyecto de ley 266 del Senado, un proyecto de ley sobre distintos
asuntos contra el crimen de 1991, contenía una medida pendiente.
Si esta
resolución no obligatoria se hubiera convertido en una ley verdadera,
habría forzado a muchos fabricantes de equipo de comunicaciones
seguras a
insertar trampas especiales en sus productos, para que el gobierno
pudiera leer los mensajes codificados de cualquier persona. Éste
dice,
Este es el sentido del Congreso, que los proveedores de servicios de
comunicaciones electrónicas y fabricantes de equipo de servicio
de
comunicaciones electrónicas deberían asegurarse que los
sistemas de
comunicaciones permitan que el gobierno obtenga el contenido del texto
sencillo de voz, datos y otras comunicaciones cuando esté apropiadamente
autorizado por la ley. Este proyecto de ley fue el que me llevó
a publicar
PGP electrónicamente de forma gratuita ese año, un poco
antes la medida fue
derrotada después de una vigorosa protesta por los liberales
civiles y los
grupos de industrias. La propuesta de ley de Telefonía digital
de 1994
demandó que las compañías telefónicas instalaran
puertos remotos para
intervenir comunicaciones en sus conmutadores digitales de las oficinas
centrales, creando una nueva infraestructura de tecnología para
intervenir
comunicaciones de apunte y haga clic, para que los agentes federales
no
tuvieran que salir y conectar mordazas de cocodrilo a las líneas
telefónicas. Ahora, ellos tendrán la posibilidad de sentarse
en sus
oficinas centrales en Washington y escuchar sus llamadas telefónicas.
Por
supuesto, la ley aún requiere una orden de la corte para una
intervención
de comunicaciones. Pero mientras las infraestructuras tecnológicas
puedan
persistir durante generaciones, las leyes y políticas pueden
cambiar de la
noche a la mañana. Una vez se va afianzando la infraestructura
de
comunicaciones optimizada para la vigilancia, un cambio en condiciones
políticas puede llevar al abuso de este recién fundado
poder. Las
condiciones políticas pueden cambiar con la elección de
un nuevo gobierno,
o quizá de manera abrupta por el bombardeo de un edificio federal.
Un año después de que pasó el proyecto de ley de
la Telefonía digital de
1994, el FBI divulgó los planes para requerir que las compañías
de teléfono
construyeran en sus infraestructuras la capacidad de intervenir las
comunicaciones simul- táneamente en un 1 por ciento de todas
las llamadas
telefónicas en todas las principales ciudades de Estados Unidos.
Esto
podría representar un incremento de mil veces más sobre
los niveles
anteriores en el número de teléfonos que podrían
intervenir comunicaciones.
En años anteriores, sólo existían aproxima- damente
mil intervenciones de
comunicaciones por año ordenadas por la corte en los Estados
Unidos, en los
niveles federales, estatales y locales combinados.
Es difícil ver cómo el gobierno podía contratar
suficientes jueces para
firmar suficientes órdenes con el fin de intervenir por medio
de la
intervención de las comunicaciones un 1 por ciento de todas nuestras
llamadas telefónicas, mucho menos contratar suficientes agentes
federales
para sentarse y escuchar a todo ese tráfico en tiempo real. La
única manera
plausible de procesar esa cantidad de tráfico es una aplicación
masiva de
Orwellian de la tecnología de reconocimiento de voz automatizada
para
seleccionar a través de todos, buscar las palabras claves interesantes
o
buscar una voz determinada en la bocina. Si el gobierno no encuentra
el
objetivo en la primera muestra del 1 por ciento, la intervención
de
comunicaciones se puede cambiar a un 1 por ciento diferente hasta que
se
encuentre el objetivo, o hasta que la línea de teléfono
de todos se haya
revisado por tráfico subversivo. El FBI indica que necesitan
esta capacidad
para planificar en el futuro. Este plan incrementó la indignación
al
haberla derrotado en el Congreso, por lo menos en ese momento, durante
1995. Pero el verdadero hecho que el FBI haya solicitado estos poderes
de
transmisión está dando a conocer sus agendas. Y la derrota
de este plan no
da mucha seguridad cuando se considera que el proyecto de ley de la
Telefonía digital de 1994 se derrotó también la
primera vez que se presentó
en 1993. Los avances en la tecnología no permitirán el
mantenimiento del
status quo, en lo que a la privacidad concierne. El status quo no es
estable. Si no hacemos nada, las nuevas tecnologías darán
al gobierno
nuevas capacidades de vigilancia automática que Stalin nunca
hubiera
soñado. La única manera de mantener la privacidad en línea
durante la era
de la información es la criptografía bien establecida.
No tiene que dejar de confiar en el gobierno porque desee utilizar la
criptografía. Las comunicaciones de su negocio pueden ser intervenidas
por
rivales de negocios, crimen organizado o gobiernos extranjeros. Por
ejemplo, el gobierno francés tiene mala reputación por
utilizar sus
aparatos de inteligencia de señales contra las compañías
de los Estados
Unidos para ayudar a las corporaciones de Francia para llegar a un nivel
competitivo. Irónicamente, las restricciones del gobierno de
los Estados
Unidos sobre la criptografía han debilitado las defensas de las
corporaciones de los Estados Unidos contra la inteligencia extranjera
y el
crimen organizado.
El gobierno conoce la función de giro que la criptografía
está destinada a
desem- peñar en la relación poderosa de sus personas.
En abril de 1993, la
administración Clinton reveló una nueva y atrevida iniciativa
de políticas
de codificación, que se ha estado desarrollando en la Agencia
de seguridad
nacional (NSA) desde el inicio de la administración Bush. La
parte central
de esta iniciativa es un dispositivo de codificación generado
por el
gobierno, denominado el chip Clipper, que contiene un nuevo algoritmo
de
codificación clasificado de NSA. El gobierno ha intentado fomentar
a la
industria privada para diseñarlo en todos sus productos de comuni-
cación
de seguridad, tal como teléfonos seguros, faxes seguros y otros.
AT& T ha
puesto el Clipper en sus productos de voz de seguridad. La trampa: durante
la fabricación, cada chip Clipper se cargaría con su propia
y única clave,
y el gobierno tendría la oportunidad de mantener una copia, colocada
en un
depósito. No se preocupe, el gobierno promete que utilizará
estas claves
para leer su tráfico únicamente cuando esté debidamente
autorizado por la
ley. Por supuesto, para que Clipper sea completamente efectivo, el
siguiente paso lógico sería que las otras formas de criptografía
no fueran
legales.
El gobierno reclamó inicialmente que el uso de Clipper sería
voluntario,
que no se obligaría a nadie a utilizarlo en lugar de los otros
tipos de
criptografía. Pero la reacción pública contra el
chip Clipper fue bastante
fuerte, más fuerte de lo que anticipó el gobierno. La
industria de la
computación proclamó graníticamente su oposición
de utilizar el Clipper.
El director del FBI, Louis Freeh, respondió a una pregunta en
una
conferencia de prensa en 1994, diciendo que si el Clipper no obtenía
el
apoyo público, y si las intervenciones de las comunicaciones
que realiza el
FBI se suspendieran por la criptografía sobre la cual no tiene
control el
gobierno, su oficina no tendría otra oportunidad sino buscar
una solución
legislativa. Posteriormente, en las conse- cuencias desastrosas de la
tragedia de la ciudad de Oklahoma, el señor Free testificó
ante el Comité
de los tribunales del senado que la disponibilidad pública de
la
criptografía bien establecida debía ser limitada por el
gobierno (aunque
nadie sugirió que la criptografía había sido utilizada
por los
bombarderos). El Centro de información de privacidad electrónica
(EPIC)
obtuvo algunos documentos reveladores bajo el Decreto de libertad de
información. En un documento breve con el título Codificación:
La amenaza,
aplicaciones y soluciones potenciales, enviado al Consejo de seguridad
nacional en febrero de 1993, el FBI, NSA y el Departamento de justicia
(DOJ) concluyeron que Las soluciones técnicas, así como
están, sólo
trabajarán si están incorporadas en todos los productos
de codificación.
Para asegurarse que esto suceda, es necesario que la legislación
obligue el
uso de los productos de codificación aprobados por el Gobierno
o adherirse
a los criterios de codificación del gobierno.
El gobierno tiene un registro de seguimiento que no inspira confianza
acerca de que ellos no abusarán nunca de nuestras libertades
civiles. El
programa COINTELPRO del FBI va dirigido a grupos que se oponen a las
políticas del gobierno. Ellos espiaron sobre los movimientos
antiguerra y
el movimiento de los derechos civiles. Ellos intervinieron la comunicación
telefónica de Martin Luther King Jr. a quien Nixon tenía
en su lista de
enemigos. Y luego surgió el problema Watergate. Ahora parece
que el
Congreso intenta aprobar las leyes limitando nuestras libertades civiles
en
Internet. En ningún momento durante el siglo pasado la desconfianza
pública
del gobierno se distribuyó tan ampliamente en todo el espectro
político,
como hoy en día. Si queremos resistir esta tendencia no establecida
en el
gobierno para no dar legalidad a la criptografía, una medida
que podemos
aplicar es el uso de la criptografía tanto como podamos mientras
siga
siendo legal. Cuando el uso de la criptografía bien establecida
se haga
popular, será más difícil para el gobierno criminalizarla.
Por lo tanto, el
uso de PGP es una buena manera de preservar la democracia. Si la privacidad
es ilegal, únicamente lo ilegal tendrá privacidad. Las
agencias de
inteligencia tienen acceso a una buena tecnología de criptografía.
Así
también los traficantes de armamento de alto calibre y drogas.
Pero la
mayoría de las personas comunes y organizaciones políticas
rurales no
tienen acceso a la tecnología de criptografía de claves
públicas en grado
militar. Hasta ahora.
PGP anima a las personas para que tomen su privacidad en sus propias
manos.
Existe una necesidad social en crecimiento para esto. Es por eso que
lo creé.